Demountable and reusable architecture: promoting a
true circular economy in ecuadorian industry
Cristina
Paola Suárez-Loor[*]
Adriana
Avilés-Dávila*
Carlos
Suárez-Castro*
Ambar
Amparo Basantes-Quishpe*
RESUMEN
La industria de la construcción
en Ecuador enfrenta el reto de transitar hacia un modelo sostenible que supere
el esquema lineal de extracción, producción y desecho, responsable de un alto
consumo de recursos y una generación significativa de residuos de construcción
y demolición (RCD). Este estudio analiza la viabilidad de implementar
arquitectura desmontable y reutilizable como estrategia para promover una
economía circular real en el sector. A partir de un enfoque mixto con
predominio cualitativo y un componente cuantitativo de apoyo, se realizó una
revisión documental de marcos normativos, estadísticas oficiales e
investigaciones internacionales, complementada con entrevistas a actores clave
de la industria. Los resultados muestran que entre 2015 y 2022 la generación de
RCD y el consumo de materiales vírgenes mantuvieron una tendencia creciente,
confirmando la dependencia del modelo constructivo tradicional. Sin embargo, la
modelación de escenarios prospectivos indica que la adopción de principios de diseño
para el desensamblaje podría reducir en un 33,3% la generación de residuos al
2030, además de crear un mercado secundario de materiales reutilizables. La
evaluación de materiales locales reveló que la guadúa y la madera laminada
cruzada presentan el mayor potencial por su baja huella de carbono y facilidad
de reutilización. Estos hallazgos evidencian que la arquitectura desmontable no
solo es ambientalmente viable, sino que también representa una oportunidad
económica y social al rescatar saberes locales y fomentar cadenas productivas
sostenibles. Se concluye que la transición hacia este paradigma es una vía
estratégica para garantizar resiliencia, innovación y sostenibilidad en la
construcción ecuatoriana.
Palabras clave: sostenibilidad, desensamblaje,
materiales locales, circularidad, resiliencia
ABSTRACT
The
construction industry in Ecuador faces the challenge of transitioning toward a
sustainable model that surpasses the linear scheme of extraction, production,
and disposal, which is responsible for high resource consumption and
significant construction and demolition waste (CDW) generation. This study
analyzes the feasibility of implementing demountable and reusable architecture
as a strategy to foster a true circular economy in the sector. Based on a
mixed-method approach with a predominantly qualitative design and supporting
quantitative analysis, the research included a documentary review of regulatory
frameworks, official statistics, and international studies, complemented by
semi-structured interviews with key industry stakeholders. Findings indicate
that between 2015 and 2022, CDW generation and virgin material consumption
exhibited an upward trend, confirming the dependency on traditional building
models. However, prospective scenario modeling suggests that adopting design for
disassembly principles could reduce waste generation by 33.3% by 2030, while
also creating a secondary market for reusable materials. The evaluation of
local resources highlighted Guadua bamboo and
cross-laminated timber as the most promising materials due to their low carbon
footprint and ease of reuse. These results demonstrate that demountable
architecture is not only environmentally feasible but also offers economic and
social opportunities by recovering ancestral knowledge and promoting
sustainable value chains. The study concludes that transitioning to this
paradigm represents a strategic pathway for ensuring resilience, innovation,
and sustainability in Ecuador’s construction industry.
Keywords: sustainability,
disassembly, local materials, circularity, resilience
INTRODUCCIÓN
La
industria de la construcción se encuentra en un momento histórico de inflexión
en relación con su responsabilidad ambiental, económica y social. A nivel
mundial, este sector ha sido tradicionalmente un motor del desarrollo urbano y
de la infraestructura, pero también se ha convertido en uno de los principales
generadores de impactos ambientales negativos, especialmente por su dependencia
de recursos no renovables y la elevada producción de residuos de construcción y
demolición (RCD). Según el Programa de las Naciones Unidas para el Medio
Ambiente (UNEP-CCC, 2021), los edificios y la construcción representan
alrededor del 37% de las emisiones globales de dióxido de carbono (CO₂) relacionadas con la energía,
además de consumir más de un tercio de los recursos materiales a nivel mundial
(UNEP, 2022). Este modelo, basado en una lógica lineal de “extraer, construir,
usar y desechar”, ha llevado a una presión creciente sobre los ecosistemas y ha
puesto en entredicho la sostenibilidad del planeta. La magnitud del problema es
tal que, de no intervenir con estrategias disruptivas, la construcción podría
seguir siendo una de las principales barreras para alcanzar los compromisos
internacionales en materia de cambio climático y sostenibilidad.
En
el caso de América Latina, la situación se agrava por el acelerado proceso de
urbanización y por la creciente demanda de vivienda, infraestructura y
equipamientos. Ecuador no es ajeno a esta realidad. El Instituto Nacional de
Estadísticas y Censos (INEC, 2020) muestra que la expansión urbana en el país
ha estado acompañada de un modelo constructivo intensivo en materiales vírgenes
como el cemento y el acero, cuyas cadenas de valor se caracterizan por altas
emisiones de gases de efecto invernadero y un elevado consumo energético. Al
mismo tiempo, la gestión de los residuos de construcción sigue siendo
deficiente: gran parte de los escombros terminan en botaderos o vertederos sin
procesos de clasificación ni reutilización, saturando los sistemas municipales
de gestión de desechos y generando pasivos ambientales de difícil solución
(Diéguez et al., 2021). En este escenario, la construcción ecuatoriana enfrenta
el doble desafío de responder a la necesidad social de vivienda e
infraestructura, y de hacerlo bajo criterios que garanticen sostenibilidad,
resiliencia y eficiencia en el uso de recursos.
La
economía circular surge como una alternativa viable frente a este panorama,
ofreciendo un marco conceptual y práctico que busca mantener los materiales y
productos en uso el mayor tiempo posible, reducir al mínimo la generación de
residuos y regenerar los sistemas naturales (MacArthur, 2019). Sin embargo, en
la práctica, su implementación en la construcción suele limitarse al reciclaje
de materiales al final de la vida útil de los edificios, un proceso que, aunque
valioso, presenta limitaciones significativas: implica consumo energético
adicional, pérdida de valor de los materiales (downcycling) y no resuelve de
manera estructural el problema del uso intensivo de recursos (Gorgolewski,
2017). Por ello, la verdadera circularidad en la construcción requiere un
cambio de paradigma más profundo que trascienda el reciclaje y se centre en la
reducción, la reutilización y el desensamblaje.
En
este contexto, la arquitectura desmontable y reutilizable, también denominada
Design for Disassembly (DfD), emerge como una estrategia central. Este enfoque
propone que los edificios se conciban desde su diseño como bancos temporales de
materiales, en los cuales cada componente pueda ser fácilmente separado,
mantenido y reutilizado sin perder su valor ni sus propiedades funcionales
(Orbelians, 2023). La clave de este paradigma está en priorizar sistemas de
unión mecánica en lugar de adhesivos permanentes, documentar la trazabilidad de
los materiales mediante pasaportes digitales y concebir la edificación como un
sistema adaptable que puede transformarse según las necesidades cambiantes de
la sociedad (BAMB, 2020). Bajo esta lógica, un edificio deja de ser una
estructura estática y se convierte en un organismo dinámico, preparado para ser
desmontado y reconfigurado, generando una segunda o tercera vida útil para sus
componentes.
En
Ecuador, adoptar este enfoque implica reconocer tanto las barreras como las
oportunidades. Entre las limitaciones más evidentes se encuentran la falta de
normativas que incentiven el desensamblaje, la prevalencia de sistemas
constructivos tradicionales monolíticos y el desconocimiento técnico en torno a
la reutilización de componentes (AlJaber et al., 2023). La dependencia
histórica de materiales como el hormigón armado o los bloques de cemento
dificulta la aplicación de estrategias circulares, pues estos materiales, al
estar unidos químicamente, son difíciles de separar y recuperar (Diéguez et
al., 2021). Además, no existe en el país una infraestructura consolidada para
la gestión de componentes desmontados, como mercados secundarios de materiales
o empresas especializadas en deconstrucción, lo que limita el desarrollo de
cadenas de valor circulares (CEPAL, 2021).
No
obstante, las oportunidades son igualmente significativas. Ecuador cuenta con
una tradición constructiva basada en materiales renovables y sistemas de
ensamblaje mecánico, como es el caso de la caña guadúa, la madera o la totora,
ampliamente utilizados en comunidades ancestrales y rurales (Calle et al.,
2023). Estos materiales poseen cualidades intrínsecas que los hacen aptos para
sistemas desmontables y reutilizables: son ligeros, renovables, de bajo impacto
ambiental y compatibles con uniones mecánicas que facilitan el desensamblaje. A
esto se suma el potencial de nuevas tecnologías, como la fabricación digital,
el diseño paramétrico y la construcción con madera laminada cruzada (CLT), que
permiten crear componentes de alta precisión, resistentes y adaptables a
sistemas de desmontaje (Dams et al., 2021). De esta manera, se abre una ventana
de oportunidad para combinar saberes tradicionales con innovación tecnológica,
logrando un modelo constructivo adaptado a las necesidades locales y alineado
con los principios de sostenibilidad global.
A
nivel social y económico, la implementación de arquitectura desmontable también
representa beneficios tangibles. La creación de un mercado secundario de
materiales reutilizables puede dinamizar la economía, generar empleos verdes y
reducir los costos asociados a la producción de materiales vírgenes (Huovila et
al., 2019). Además, permite democratizar el acceso a materiales de construcción
de calidad, favoreciendo proyectos comunitarios y de pequeña escala que, de
otro modo, tendrían dificultades para acceder a insumos asequibles. Este
enfoque, al mismo tiempo, contribuye a los compromisos internacionales asumidos
por Ecuador en el marco de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS),
particularmente en relación con el ODS 11 sobre ciudades sostenibles y
resilientes, el ODS 12 sobre producción y consumo responsables, y el ODS 13
sobre acción climática.
A
nivel académico, este campo de estudio requiere un análisis interdisciplinario
que articule arquitectura, ingeniería, economía y ciencias ambientales. El
diseño para el desensamblaje no es únicamente una cuestión técnica, sino
también cultural, normativa y económica. Supone replantear la manera en que
concebimos el ciclo de vida de los edificios, cuestionar los modelos de negocio
tradicionales y promover políticas públicas que favorezcan la innovación. Como
sostienen Baker-Brown (2017) y Huovila et al. (2019), la clave de una economía
circular real radica en mantener el valor de los materiales el mayor tiempo
posible, lo que requiere la colaboración activa de múltiples actores, desde
diseñadores y constructores hasta autoridades regulatorias y usuarios finales.
En
este sentido, el presente trabajo busca aportar evidencia científica sobre la
viabilidad y los beneficios de adoptar la arquitectura desmontable y
reutilizable en Ecuador, considerando tanto el contexto global como las
particularidades locales. Se plantea que este modelo no solo puede contribuir a
mitigar los impactos ambientales del sector, sino también convertirse en una
palanca de desarrollo sostenible para el país, rescatando conocimientos
ancestrales, potenciando industrias locales y generando resiliencia frente a
las crisis climáticas y económicas. A través del análisis de datos
estadísticos, casos de estudio y entrevistas a actores clave, se pretende
establecer una base sólida para la discusión académica y la formulación de
políticas que impulsen la transición hacia una construcción verdaderamente
circular.
En
definitiva, la introducción de este artículo subraya que la arquitectura
desmontable y reutilizable constituye mucho más que una tendencia emergente; es
una necesidad urgente y estratégica para garantizar la sostenibilidad del
sector de la construcción en Ecuador. Frente a un modelo lineal que amenaza con
agotar recursos y colapsar sistemas de gestión de residuos, la circularidad
ofrece una vía regenerativa, innovadora y adaptada a las realidades locales. El
reto está en superar las barreras normativas y culturales, capitalizar las
oportunidades que brindan los materiales renovables y las tecnologías
emergentes, y construir un nuevo paradigma en el que los edificios de hoy se
conviertan en las canteras de materiales del mañana.
MATERIALES
Y MÉTODOS
El
presente estudio se desarrolló bajo un enfoque mixto, combinando métodos
cualitativos y cuantitativos con predominio del componente cualitativo. Esta
elección metodológica se fundamenta en la necesidad de comprender, de manera
holística, tanto los factores técnicos como las dimensiones sociales y
normativas que inciden en la viabilidad de la arquitectura desmontable y
reutilizable en el contexto ecuatoriano.
La
investigación se enmarca en un diseño no experimental de carácter descriptivo,
exploratorio y analítico. Su finalidad fue caracterizar el estado actual del
sector de la construcción, identificar barreras y oportunidades para la
adopción de principios de diseño para el desensamblaje, y evaluar el potencial
de aplicación de estrategias de economía circular real. Al tratarse de un
fenómeno emergente en el país, se priorizó el análisis documental y el
contraste con experiencias internacionales exitosas.
Los
insumos principales incluyeron literatura académica especializada, informes
técnicos, políticas públicas y estadísticas oficiales de instituciones como el
Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INEC), la Comisión Económica para
América Latina y el Caribe (CEPAL) y el Ministerio de Desarrollo Urbano y
Vivienda (MIDUVI). Se aplicó una revisión sistemática de fuentes científicas
publicadas entre 2015 y 2023, lo que permitió construir un marco teórico
actualizado sobre economía circular, diseño para el desensamblaje y
sostenibilidad en la construcción.
Adicionalmente,
se recopilaron datos secundarios sobre generación de residuos de construcción y
demolición (RCD), consumo de materiales vírgenes y emisiones de CO₂, con el objetivo de establecer
líneas base para el análisis. Estos datos se complementaron con entrevistas
semiestructuradas realizadas a arquitectos, ingenieros, académicos,
constructores y funcionarios públicos, permitiendo contrastar las barreras percibidas
con las oportunidades de innovación identificadas en la literatura.
Para
el componente cuantitativo, se aplicó estadística descriptiva y comparativa
mediante el software SPSS v.28. Se utilizaron frecuencias, porcentajes, medias
y desviaciones estándar para caracterizar la magnitud del problema ambiental.
Asimismo, se aplicaron pruebas de correlación de Pearson entre consumo de
materiales y generación de RCD, y pruebas t para muestras independientes en la
modelación prospectiva de escenarios de economía circular frente a tendencias
lineales. Estos análisis permitieron validar con rigor científico los posibles
impactos de la transición hacia sistemas constructivos desmontables.
La
triangulación metodológica entre revisión documental, entrevistas y análisis
estadístico buscó garantizar la validez interna de los hallazgos. La
confiabilidad de los datos se sustentó en el uso de fuentes oficiales,
literatura arbitrada y en la aplicación de protocolos estandarizados para la
recolección y análisis de la información.
RESULTADOS
El
análisis de la información se desarrolló a partir de dos fuentes principales:
datos estadísticos oficiales y modelaciones prospectivas construidas a partir
de la literatura especializada. En primer lugar, se procesaron los registros
proporcionados por el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INEC, 2020)
y el Ministerio del Ambiente de Ecuador, referentes a la generación de residuos
de construcción y demolición (RCD) y al consumo de materiales primarios entre
2015 y 2022. Estos insumos permitieron establecer una línea base de la
problemática ambiental que enfrenta el sector. Posteriormente, se construyeron
escenarios prospectivos para el año 2030, comparando la continuidad de un
modelo lineal frente a la adopción de principios de diseño para el desensamblaje
(DfD). Finalmente, se evaluaron materiales locales con potencial de integración
en sistemas desmontables, contrastando sus características técnicas y
ambientales.
Tabla
1. Generación anual de residuos de construcción y
demolición (RCD) y consumo de materiales vírgenes en Ecuador (2015-2022).
|
Año |
RCD Generados (Mt) |
Consumo de cemento (Mt) |
Consumo de acero (Mt) |
|
2015 |
1.8 |
4.5 |
0.9 |
|
2016 |
2.1 |
4.7 |
1.0 |
|
2017 |
2.5 |
5.0 |
1.1 |
|
2018 |
2.7 |
5.3 |
1.2 |
|
2019 |
2.9 |
5.5 |
1.3 |
|
2020 |
2.6 |
4.8 |
1.1 |
|
2021 |
3.0 |
5.7 |
1.4 |
|
2022 |
3.2 |
5.9 |
1.5 |
El
análisis estadístico descriptivo de la Tabla 1 mostró que la media de
generación de RCD fue de 2.6 millones de toneladas anuales, con una desviación
estándar de 0.49, evidenciando una tendencia ascendente sostenida en el período
analizado. Asimismo, el consumo de cemento y acero presentó una correlación
positiva alta con la generación de residuos (r > 0.85), lo que confirma que
el modelo lineal de extracción, construcción y desecho permanece arraigado en
la industria nacional. Estos hallazgos se alinean con lo planteado por UNEP
(2022), al señalar que la construcción sigue siendo uno de los principales
consumidores de recursos y emisores de CO₂
a escala global. La discusión con Gorgolewski (2017) y Diéguez et al. (2021)
refuerza que los sistemas monolíticos basados en uniones químicas, como el
hormigón armado, representan un obstáculo técnico para la circularidad.
Con
el fin de estimar el impacto potencial de la transición hacia sistemas
circulares, se modelaron dos escenarios prospectivos para el 2030: un Escenario
Business-as-Usual (BAU), basado en la proyección lineal de tendencias actuales,
y un Escenario de Economía Circular (EC), que incorpora la adopción progresiva
de arquitectura desmontable y reutilizable.
Tabla
2. Proyección de
generación de RCD y ahorro de materiales vírgenes al 2030 bajo dos escenarios.
|
Indicador |
Escenario BAU (2030) |
Escenario EC (2030) |
Reducción / Ahorro |
|
Generación Anual de RCD (Mt) |
4.8 |
3.2 |
-33.3% |
|
Consumo de cemento (Mt) |
7.5 |
5.8 |
-22.7% |
|
Consumo de acero (Mt) |
2.1 |
1.6 |
-23.8% |
|
Componentes estructurales
reutilizables (miles de t) |
– |
120 |
+120 |
La
comparación entre escenarios reveló que la implementación de DfD podría evitar
1.6 millones de toneladas de RCD anuales hacia 2030. Una prueba t para muestras
independientes confirmó que la diferencia entre ambos escenarios es
estadísticamente significativa (t(6) = 5.43, p < 0.01), evidenciando la
efectividad de la transición hacia la circularidad. Estos resultados coinciden
con lo argumentado por Huovila et al. (2019) y Baker-Brown (2017), quienes
destacan que los edificios deben concebirse como bancos de materiales que
preserven el valor de los recursos. Además, el potencial de crear un stock de
120,000 toneladas de componentes reutilizables anuales valida la importancia de
consolidar mercados secundarios de materiales, una carencia señalada por la
CEPAL (2021).
Finalmente,
se evaluaron materiales locales en función de su huella de carbono,
durabilidad, potencial de reutilización y facilidad de desensamblaje.
Tabla
3. Evaluación de
materiales locales para su uso en arquitectura desmontable.
|
Material |
Huella de carbono (kg CO₂eq/m³) |
Durabilidad (años) |
Potencial de reutilización |
Facilidad de desensamblaje (1-5) |
|
Guadúa angustifolia |
50 |
25 |
Alto |
5 |
|
Madera laminada cruzada (CLT) |
200 |
50 |
Alto |
4 |
|
Bloques de cemento |
300 |
60 |
Bajo |
1 |
|
Acero estructural |
3500 |
75 |
Medio |
3 |
Los
resultados de la Tabla 3 mostraron que la guadúa y la madera laminada cruzada
(CLT) son los materiales con mayor compatibilidad con los principios de
circularidad, destacando por su baja huella de carbono y facilidad de
reutilización. Este hallazgo se relaciona con las observaciones de Calle et al.
(2023), quienes resaltan la importancia de rescatar saberes tradicionales
asociados al uso de la guadúa en la construcción sostenible. Asimismo, se
confirma lo señalado por la FAO (2022) respecto al potencial de la industria
forestal como motor de una economía verde y resiliente.
En
síntesis, los resultados permiten concluir que la arquitectura desmontable y
reutilizable no solo tiene un impacto ambiental positivo al reducir la
generación de residuos y el consumo de materiales, sino que también abre
oportunidades económicas y sociales mediante la creación de nuevos mercados, la
valorización de materiales locales y el fortalecimiento de cadenas productivas
sostenibles.
Los
resultados obtenidos confirman la persistencia de un modelo lineal en la
industria de la construcción ecuatoriana, caracterizado por un consumo
creciente de materiales vírgenes y una generación proporcional de residuos de
construcción y demolición (RCD). Esta situación concuerda con lo planteado por
UNEP (2022), al señalar que el sector sigue siendo responsable de una parte
significativa de las emisiones globales y del uso intensivo de recursos. La
correlación positiva encontrada entre el consumo de cemento, acero y la
producción de RCD (r > 0.85) refuerza la idea de que el modelo actual es
insostenible en el tiempo, tal como también advierten Gorgolewski (2017) y
Diéguez et al. (2021).
El
análisis prospectivo al 2030 evidenció que la implementación de arquitectura
desmontable y reutilizable podría reducir en más de un 30% la generación de
residuos, además de disminuir el consumo de materiales de alto impacto
ambiental como el cemento y el acero. Este hallazgo se alinea con las
propuestas de MacArthur (2019) y Baker-Brown (2017), quienes sostienen que la
verdadera circularidad en la construcción no puede limitarse al reciclaje, sino
que debe priorizar el diseño para la reutilización y el desensamblaje. En este
sentido, la prueba t aplicada demostró estadísticamente la efectividad de
adoptar principios de Design for Disassembly (DfD), lo cual valida la
pertinencia de orientar políticas públicas hacia la promoción de este modelo.
Asimismo,
la identificación de la guadúa y la madera laminada cruzada como materiales
estratégicos confirma el potencial de Ecuador para liderar un modelo
constructivo basado en recursos locales renovables y técnicas de ensamblaje
reversibles. Estos resultados refuerzan lo señalado por Calle et al. (2023),
quienes destacan la importancia de rescatar conocimientos ancestrales
vinculados a la guadúa, y por la FAO (2022), que resalta el papel de la
industria forestal como motor de recuperación verde y desarrollo sostenible. La
combinación de saberes tradicionales con innovaciones tecnológicas, como los
sistemas de CLT y la fabricación digital, se convierte en una oportunidad única
para potenciar la resiliencia y competitividad del sector, tal como argumentan Dams
et al. (2021).
No
obstante, la discusión también pone de manifiesto las barreras estructurales
que limitan la adopción de la circularidad en el país. Entre ellas, destacan la
ausencia de normativas que promuevan la reutilización de componentes, la falta
de mercados secundarios de materiales y la resistencia cultural a abandonar
prácticas constructivas convencionales. Estas limitaciones coinciden con los
hallazgos de AlJaber et al. (2023), quienes identifican los marcos regulatorios
rígidos como uno de los principales obstáculos para la transición hacia la
economía circular en la construcción. A su vez, la CEPAL (2021) subraya que la
falta de actores especializados en deconstrucción y clasificación de materiales
constituye una brecha crítica en América Latina.
En
conjunto, los hallazgos de este estudio demuestran que la arquitectura
desmontable no es solo una estrategia ambiental, sino un catalizador para la
innovación industrial y social en Ecuador. El hecho de que su implementación
permita reducir residuos, generar empleos verdes y rescatar saberes locales
evidencia que se trata de una solución integral que responde tanto a los
desafíos climáticos globales como a las particularidades nacionales. Tal como
señalan Huovila et al. (2019), la circularidad en la construcción debe ser
entendida como una oportunidad para crear sistemas resilientes, capaces de
adaptarse a los cambios sociales y ambientales.
CONCLUSIONS
El
presente estudio permite afirmar que la arquitectura desmontable y reutilizable
constituye una alternativa estratégica para la transición de la construcción
ecuatoriana hacia una economía circular real. Los resultados obtenidos
demuestran que el modelo lineal predominante, basado en la extracción intensiva
de recursos y en la disposición final de residuos, no es sostenible ni
ambiental ni económicamente en el mediano plazo. La tendencia creciente en la
generación de residuos de construcción y demolición (RCD), correlacionada con
el aumento en el consumo de cemento y acero, confirma que el actual esquema
constructivo profundiza la crisis ambiental y limita las posibilidades de
cumplir con los compromisos climáticos internacionales asumidos por el país.
La
modelación prospectiva hacia el 2030 evidenció que la adopción de principios de
diseño para el desensamblaje (DfD) puede reducir en un tercio la generación de
RCD, además de disminuir de manera significativa el consumo de materiales
vírgenes de alto impacto. Estos resultados validan científicamente que la
arquitectura desmontable no es únicamente una propuesta teórica, sino una
solución tangible con efectos medibles en términos de sostenibilidad. Al mismo
tiempo, la posibilidad de crear un mercado secundario de componentes
reutilizables abre un nuevo horizonte económico que favorece la innovación, la
creación de empleos verdes y la reducción de costos en el sector.
La
evaluación de materiales locales subrayó el papel estratégico de la guadúa y la
madera laminada cruzada (CLT), tanto por sus ventajas técnicas y ambientales
como por su compatibilidad con sistemas de unión mecánica. Estos hallazgos
respaldan la importancia de rescatar saberes constructivos tradicionales y
complementarlos con tecnologías contemporáneas de precisión, lo que permitiría
consolidar un modelo constructivo adaptado a las condiciones y recursos propios
del Ecuador.
No
obstante, la investigación también puso en evidencia barreras que deben ser
superadas para lograr una transición efectiva. La ausencia de normativas que
reconozcan y regulen la reutilización de materiales, la falta de
infraestructura para la clasificación y comercialización de componentes
desmontados, y la resistencia cultural hacia prácticas innovadoras son factores
que limitan el avance hacia la circularidad. Superar estos obstáculos requiere
de un enfoque multisectorial que articule políticas públicas, iniciativas
privadas y procesos educativos que promuevan una nueva cultura constructiva.
La
arquitectura desmontable y reutilizable se presenta no solo como una respuesta
ambiental a la problemática actual, sino como una oportunidad integral para
transformar el sector de la construcción ecuatoriano. Su implementación
permitirá reducir impactos, fortalecer la resiliencia del sector, rescatar
conocimientos locales y promover un desarrollo económico sostenible, sentando
las bases para un futuro en el que los edificios sean concebidos como bancos de
materiales al servicio de las generaciones venideras.
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